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Ayuda Idónea • 3ra Parte

“…mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.” -Génesis 2:20b (RVR60)

En los artículos anteriores, pudimos definir lo que era ayuda idónea y determinamos que la ayuda idónea se refiere a la ayuda indicada.  Cuando hablamos sobre ayuda idónea debemos comenzar desde el principio, desde antes que el matrimonio y el aún el noviazgo se forme.

En el tiempo que estás soltero debes de definir, ¿qué es lo que deseas en tu vida y hacia a dónde te diriges?  Debes conocer, ¿para qué estás en este mundo y porqué Dios te creó?  Pero para conocer esto, debes tener conocimiento de cuáles son tus habilidades y los dones que tienes, porque esto te dará luz sobre tu propósito en este mundo.  Es sumamente importante saber quién eres y de dónde procedes para que puedas conocer cuál es tu potencial, y qué eres capaz de hacer. 

Si no has podido responder ¿quién eres?, ¿de dónde procedes?, ¿cuáles son tus dones?, ¿para qué te hicieron? y ¿hacia a dónde vas? y luego te unes a otra persona que está en esta misma búsqueda, ¿qué tu crees que puede ocurrir en tu relación?

No te has preguntado, ¿cómo una persona puede tolerar el maltrato por su pareja? o ¿cómo pueden vivir bajo las condiciones que viven esa pareja?  La razón es que no han podido responder a ninguna de estas preguntas.  Tiene una crisis en su identidad.  Vive como la película de “Bourne Identity”, sin saber quién es y termina alejando a todos los que se interponen en su camino.

Cuando leemos la biblia encontramos que Dios habló sobre estas situaciones y dio ejemplos gráficos para que pudiéramos entender las consecuencias de tener una relación con estos problemas.

Existe una frase que la debes haber escuchado, “yugo desigual”.  El yugo desigual es lo contrario la ayuda idónea.  Así lo expresa la palabra en 2 Corintios 6:14-15:

“No estéis unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas? ¿O qué armonía tiene Cristo con Belial? ¿O qué tiene en común un creyente con un incrédulo?”

Usualmente, se unen dos bueyes de la misma fuerza por medio de un yugo. El yugo ayuda a arar el campo, creando trincheras profundas para poder sembrar plantas. La razón por la cual los bueyes deben ser de la misma fuerza es porque las líneas hechas en el suelo tienen que ser rectas, parejas y profundas – si no, es posible que la planta sembrada ahí no prospere.

Para que haya bendición en un matrimonio deben de estar de acuerdo, en una unión en común o comunión.  Un matrimonio debe de trabajar como un equipo y estar dispuesto a darlo todo por el bienestar de la otra persona.  Es posible tener buenas intenciones, pero es necesario el conocimiento para sostener el matrimonio.  

Sin embargo, para llegar a este nivel debe de comenzarse en el noviazgo.  El noviazgo te da indicios de quien es la otra persona.  Es posible estar con una persona que es muy buena, pero es un yugo desigual para ti.  Los intereses no son los mismos, ni la visión, ni los sueños, ni las metas.  No existe un apoyo mutuo, no porque la otra persona sea mala, sino porque no está diseñada para estar a tu lado.  Debes conocer tu diseño para poder saber si el diseño de la otra persona conecta con el tuyo. No me refiero a hacer lo mismo, es que ambos trabajen para un mismo fin.  Si tienes un abanico de pedestal y le colocas las aspas de un abanico de techo, no va a funcionar.

En una ocasión, había una pareja que llevaba tiempo juntos.  Todos los celebraban, participaban en la iglesia y ella era hija de un ministro.  Todo aparentaba estar bien, ya que la gente los apreciaba mucho.   Luego, me enteré que se habían dejado.  Y me preguntaba, porqué ocurrió esto, si todo parecía estar bien.  Un día comienzo a dialogar con el y me cuenta lo que había sucedido.  Él estaba con la joven, pero ella no le gustaba que él compartiera con otras personas por mucho tiempo, porque luego no tenían mucho tiempo para compartir.  Él era un líder en la iglesia y debía dedicar tiempo y le pedía a ella que se envolviera en el ministerio.  Entonces él comenzó a darse cuenta que no estaban hechos para estar juntos, por más que la quería tuvo que tomar una decisión, porque él sabía que si se casaban no iban a durar mucho tiempo.

Si estamos en la universidad y nos damos cuenta que lo que estamos estudiando no va con nosotros, nos cambiamos de concentración.  Si nos sentimos incómodos en un empleo, cambiamos de empleo.  ¿Porqué no hacemos lo mismo en el asunto del noviazgo y el matrimonio, que es para toda la vida y es una de las decisiones más importante de nuestra vida?  No es que tomes represalias contra tu pareja, es que puedas decir, “no estamos hechos el uno para el otro” y tomar la decisión antes que entres a un matrimonio y luego termines en un divorcio.

Elige tu pareja correctamente.  Conéctense con la gente que tienen lo que ustedes desean.  Tomen el tiempo de sentarse con distintos matrimonios que esten en distintas etapas de la vida y que les puedan dar buenos consejos sobre cada una de las etapas.  Siéntense a dialogar y háganse preguntas el uno al otro para que vayan conociéndose.   Dialoguen sobre posibles situaciones y hagan el ejercicio de entender cuál es la mejor manera de resolver dicho asunto. Desarrollen la mentalidad de que el matrimonio es para toda la vida.  

Es muy importante atender estos asuntos para poder identificar quién será la ayuda idónea para que juntos puedan cumplir con el propósito de Dios aquí en la tierra.

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Tony López Autor