¿Cómo Cambiar las Creencias que Están en el Corazón?

¿Cómo Cambiar las Creencias que Están en el Corazón?

Hay cosas que nos ocurren que en el momento pueden ser estresantes. Generan en nosotros un tiempo de frustración y nos hacen sentir fuera de control. Esto nos ocurre, porque nos enfocamos en el momento y en las cosas que estamos viviendo actualmente.

Ahora, si pudiéramos enfocarnos en el resultado que producirá lo que estamos atravesando, la historia sería distinta. Es posible que las cosas no cambien de la noche a la mañana, pero tendríamos dominio de nuestros pensamientos y acciones, al saber cuál puede ser el resultado final.

“Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades!” 1 Corintios 4:17

Al estar tranquilos en medio de la incertidumbre tendremos la capacidad de ver la solución del problema. La visión interna se afina para encontrar soluciones. De esta manera, comenzamos a ver las cosas desde otra perspectiva.

“Así que no miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero las cosas que no podemos ver permanecerán para siempre.” 2 Corintios 4:18

Lo interesante es que cuando pasamos por situaciones difíciles, nuestra fe comienza a manifestarse. Es aquí que vemos cuán real es nuestra fe y cuánta palabra hay dentro de nosotros. Esto no es para condenarnos, es para que podamos ver en qué nivel de fe estamos y luego vayamos a mejorar las áreas débiles.

“Estas pruebas demostrarán que su fe es auténtica. Está siendo probada de la misma manera que el fuego prueba y purifica el oro, aunque la fe de ustedes es mucho más preciosa que el mismo oro. Entonces su fe, al permanecer firme en tantas pruebas, les traerá mucha alabanza, gloria y honra en el día que Jesucristo sea revelado a todo el mundo.” 1 Pedro 1:7-8

Cuando la Palabra está en nosotros, en los momentos de dificultad comienzan a pasar por nuestra mente las promesas que Dios hizo. Comenzamos a recordar que Él dijo que todo saldrá bien, todo se tornará a nuestro favor, porque hay un propósito de Dios escondido detrás de cada situación.

“Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos.” Romanos 8:28

Sin embargo, cuando perdemos el control de nuestras emociones no podemos ver la salida, sin tener en cuenta la palabra que Dios dijo que, junto a la tentación, está la puerta y la salida. Cuando perdemos el control de nuestro ser interior por la preocupación y la desesperanza, lo que significa es que debemos trabajar con nuestras creencias. Esto nos permite saber dónde estamos ubicados en cuanto a la fe que tenemos en Dios y de cómo está nuestro nivel de creencias.

“Las tentaciones que enfrentan en su vida no son distintas de las que otros atraviesan. Y Dios es fiel; no permitirá que la tentación sea mayor de lo que puedan soportar. Cuando sean tentados, él les mostrará una salida, para que puedan resistir.” 1 Corintios 10:13

Al final, vemos que la crisis no nos destruyó, al contrario nos hizo más fuertes. Quizás hubo dolor, preocupación y algo de incertidumbre, pero nos expandimos en el proceso, crecimos y maduramos. Es en este momento que nos sentimos expertos y hablamos de la experiencia que tuvimos para servir de guía y de soporte a otras personas que están atravesando por crisis similares.

De pasar por la misma situación, veremos cómo nuestro comportamiento y acciones serán distintas. La situación será manejada de una manera distinta y nuestra percepción de la situación será otra. No habrán miedos, dudas ni siquiera preocupaciones y estaremos en total control de nuestros pensamientos y emociones. ¿Por qué ocurre esto? Porque estamos en un terreno que ya conocemos.

Ahora, ¿qué tal, si pudieras tener esta actitud desde un principio? ¿Qué si pudieras creer que todo saldrá bien aún sin conocer el lugar adonde te diriges? Te diré que el crecimiento sería exponencial. Estarías caminando en fe, y no habrían situaciones que pudieran detenerte.

“Pues vivimos por lo que creemos y no por lo que vemos.” 2 Corintios 5:7

¿Cómo logramos llegar a este nivel de vida?

Esto se logra, cuando fortalecemos nuestras creencias. Las creencias determinan cómo vemos las cosas. Y de acuerdo a como vemos las cosas, así reaccionamos y nos movemos. Mientras más claras y firmes sean nuestras creencias, más edificantes serán nuestras conversaciones y nuestras acciones serían más efectivas y constantes.

“Una persona buena produce cosas buenas del tesoro de su buen corazón, y una persona mala produce cosas malas del tesoro de su mal corazón. Lo que uno dice brota de lo que hay en el corazón.” –Lucas 6:45

Nuestras creencias nos hacen permanecer. Las creencias están guardadas en nuestro corazón. Por eso, Jesús dijo que: “de lo que abunda en el corazón habla la boca”. En el corazón se anidan los pensamientos los cuales se convierten en palabras y acciones.

“Porque con el corazón se cree para justicia…” –Romanos 10:10
“Pues lo que está en el corazón determina lo que uno dice.” –Mateo 12:34b

Del corazón mana la vida. El corazón se hace sensible o se endurece. Con el corazón se obedece y se busca a Dios. Él desea que le busques con el todo el corazón. En el corazón se esconde el temor o el valor. Con el corazón se cree.

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.” –Proverbios 4:23

Nuestras creencias están arraigadas al corazón. Si cambia tus creencias, cambia tu corazón. Si cambia tu corazón, cambia tu percepción de las cosas, cambia el modo de expresarte y cambia el modo de comportarse.

“Les daré integridad de corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Les quitaré su terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo, para que obedezcan mis decretos y ordenanzas. Entonces, verdaderamente serán mi pueblo y yo seré su Dios.” –Ezequiel 11:19-20

Por eso, Dios dice que le busques con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu corazón y con toda tus fuerzas. Dios desea que le entregues tu corazón para él hacerlo nuevo. Él te dará un corazón que desee buscarle y servirle.

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Tony López Autor