Estamos En Cristo

Estamos En Cristo

Dios es amor, por ende, todo lo que Dios hace es una expresión de él mismo. Él soñó con vivir eternamente en nosotros y que nosotros viviéramos eternamente en él. Así que, el accionó creando con sus propias manos un ser que fue pensado en la eternidad y colocado dentro de un cuerpo.

Luego, sopló desde afuera hacia adentro del hombre y le dio vida. Esta vida contenía todo lo necesario para triunfar y realizar todo lo planificado para el hombre. Una vida con potencial y con la capacidad de multiplicarse, fructificar, en fin, estaba totalmente bendecido.

Sin embargo, todo esto era sombra de lo que iba a suceder. Dios hizo al hombre capaz de negarlo y de darle la espalda, y no tuvo temor de hacerlo, porque el tenía un plan de redención desde antes de la fundación del mundo. El hombre no tenía ninguna inclinación hacia el mal, pero su alma no estaba entrelazada con Dios, todo era externo, por eso no pudo mantener su fidelidad.

Cuando Dios creó al hombre lo hizo con la necesidad de estar acompañado. El hombre fue hecho para funcionar en equipo, y que las cosas se alcanzan trabajando en unidad. Ese es el principio del matrimonio, deben de estar en común acuerdo para poder alcanzar grandes cosas. Es como un cuerpo formado por muchos miembros, cada miembro del cuerpo ejerce su función y crece constantemente.

La mujer que ya existía en el mismo ser que Dios había creado, llega como una ayuda ideal para que ambos pudieran llevar a cabo el plan de Dios según su propósito de vida. Este es el misterio que son dos personas, pero son una sola carne, que son dos, pero al mismo tiempo son uno. Cuando la mujer falló, automáticamente el hombre también iba a fallar, porque eran uno. La parte emocional fue seducida, luego la racional fue inducida. Pero el plan de Dios nunca fue alterado.

Dios protegió al hombre de su propia destrucción, creando leyes y reglamentos con los cuales se guiaba por un tiempo. Cuando llego el tiempo señalado por Dios, Cristo entra a este mundo a través del nacimiento natural, por eso, su naturaleza no era una continuidad del ser caído representado en Adán.

Dios constantemente decía que habitaría en el hombre, que ya no tendría relación externa con el ser caído, sino que haría una nación santa. Él hablaba de su descendencia, de sus hijos, quienes serían reyes y sacerdotes para él. Hablaba de una nueva vida, de un corazón nuevo, de un tiempo nuevo. Cielos nuevos y tierra nueva. Mencionaba la terminación de un pacto externo, lleno de ritos y leyes externas, y traería un nuevo pacto basado en mejores promesas.  Se profetizaba sobre la gloria que se manifestaría, y que esta cubriría la tierra.

Cristo no tan solamente lo entrega todo, sino que lo arriesga todo. Él decide entrar al mundo, sin aferrarse a su divinidad y tomó forma de hombre. Fue una gran humillación y luego el hombre no reconocerlo, para luego torturarlo y matarlo.

Sin embargo, nadie se imaginaba lo que estaba ocurriendo. Cuando él muere, todos estábamos representados en esa muerte y toda la deuda fue salda. Su muerte nos liberó del dominio del señor pecado. En su resurrección todos fuimos resucitados con él. Ahora somos libres del pecado y ya no es nuestro señor.

Por la fe en Cristo, venimos a ser nueva criatura con una nueva vida, viviendo en un nuevo tiempo, habiendo sido trasladado al reino de su luz y del conocimiento. Lo viejo, ya pasó, somos nuevos en Cristo. Estamos en Cristo y Cristo está en nosotros.

Ahora pertenecemos a un nuevo sistema gobierno, con nuevas leyes y una cultura distinta. Estamos vivos, él vive en nosotros y a través de nosotros. Somos su cuerpo, somos la iglesia, somos los embajadores de este nuevo gobierno aquí en la tierra. Él es el líder, la cabeza, el ungido y nosotros somos parte de su cuerpo, todos somos sus miembros. Su Espíritu Santo está en nosotros que somos el cuerpo de Cristo. Así que, el Espíritu Santo está en la iglesia, que es Cristo en la tierra. De esta manera, su gloria llena toda la tierra, porque su cuerpo está a través de toda la tierra.

Jesucristo con su victoria sobre la muerte, recibió toda la autoridad y nos ha enviado a manifestar su vida que está dentro de nosotros. Esa vida desea todo lo que procede de Dios. Esa vida que ama buscar más conocimiento de Dios. Esa vida que avanza, conquista y manifiesta el reino de Dios sobre la tierra. Esa es la vida de Dios en nosotros. Esa vida nos hace crecer como un solo cuerpo.

El Rey de reyes y Señor de señores, nos ha dado la autoridad para ir y hacer discípulos, para manifestar su reino, sus señales nos siguen y son la prueba que tenemos el respaldo del Cielo con nosotros.

Estamos unidos a él, y él a nosotros, por eso, tenemos comunión con él y su Espíritu Santo nos mantiene en él. Su Espíritu nos habita, nos edifica, nos guía, nos instruye y nos capacita. Su Espíritu nos conecta a la palabra que es Cristo mismo, con la cual podemos crecer y madurar en Cristo, de manera constante, y consistentemente.

El problema que tiene la iglesia es que no conoce esta vida, no sabe como vivirla, ni como manifestarla. Y las personas que Dios ha puesto para ayudar a los santos a madurar, no han hecho un buen trabajo. Constantemente, siembran la duda en el corazón, dan desesperanzas con sus palabras, no enseñan a las personas a manejar las emociones ni los sentimientos del alma con el Espíritu Santo. Muchos han secuestrado el evangelio, tomando para sí, todo lo que Dios ha entregado a la iglesia.

Si has nacido de nuevo, el Espíritu Santo vive dentro de ti y tú estás en Cristo y en él estamos completos. Él nos ha dado la autoridad de ir y llevar su palabra, no tienes que esperar que alguien te autorice a expresarle al mundo lo maravilloso que es esta noticia. Puedes poner tus manos para que tus amistades y familiares reciban sanidad. Puedes hablar libremente con Dios sin tener un intermediario.  Hemos sido llamados y escogidos por Dios desde antes de la fundación del mundo, estamos en Cristo y toda bendición que podía Dios darnos ya nos la dio a través de su Hijo.

Es nuestra alma la que debe ser transformada. Por eso, sabes que tienes un potencial grande, pero dentro de tu mente no lo crees. Los traumas que hemos vivido durante años que están registradas en tu alma nos hacen pensar que no tenemos, que no somos y que no podemos. Así que, debemos someter nuestra alma al Espíritu. Debemos dejarnos guiar por el Espíritu Santo que desea llevarnos a la verdad y a la justicia. Transforma tu mente con la palabra de Dios. habla con él y si no sabes que decirle, el Espíritu te ayudará, ¡dícelo!. Su amor es eterno y su gracia es infinita.

Te aconsejo que aprendas a vivir la vida que Dios te ha regalado, disfrútala y manifiesta el amor y la bondad de Dios con otros y en el lugar donde estés. Recuerda, la iglesia no es un edificio, la iglesia eres tú. La iglesia está donde tú estás, Dios está donde tú estás. Donde tú vayas, está Dios. Él no te visita, él te habita. Él no desciende, él siempre está. Él no te toca, él está dentro de ti, no te tiene que bendecir, ya eres más que bendecido en Cristo Jesús nuestro señor y salvador.

¡Tú eres la habitación y la casa de Dios! Manifiesta su vida dondequiera que estés.

 

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Tony López Autor