La Palabra de Dios

La Biblia es la Palabra de Dios

“El vigor de nuestra vida espiritual guardara propósito exacta con el lugar que ocupa a Biblia en nuestra vida y nuestros pensamientos”. D.L. Moody

“Ignorara las escrituras es ignorar a Cristo mismo”. San Jerónimo

Cristo es el centro y corazón de la Biblia.

El antiguo testamento es el relato de una nación. El nuevo testamento es el relato de un hombre y la instauración de un Reino.

Dios mismo se hizo hombre para dar a la humanidad una idea correcta, definida y tangible de la clase de persona en quien debemos pensar cuando pensamos en Dios. Dios como Jesús, Dios encarnado, su presentación el la tierra es el evento central de toda la historia. El antiguo testamento proveyó escenario de ella, el nuevo testamento la describe.

Los libros de la Biblia fueron escritos por autores humanos, aun se desconoce la identidad de algunos de ellos. Tampoco se sabe como Dios guío a estos autores para que escribieran; pero se nos asegura que Dios los dirigió y estos libros han de ser exactamente lo que Dios quiso que fueran.

Acerca de la Biblia

Todos deberían amar la Biblia. Todos deberíamos esforzarnos para vivir conforme a la enseñanza de la Biblia; esta debería tener un lugar céntrico en la vida y obra de cada iglesia y cada publico. La única función del púlpito es la simple enseñanza expresada en la palabra de Dios. La biblia declara que los hombres que la escribieron fueron inspirados por el Espíritu Santo.

2 Timoteo 3:16 – toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir , para instruir en justicia

¿Qué es inspiración? En griego es TEONEUSTO, TEO significa Dios y NEUSTO aire. Inspiración es el soplo de Dios; esto significa que aunque fue escrita por hombres, estos fueron guardados del error.

 

 

Recompensa de la lectura de la Biblia: los beneficios don múltiples, el Salmo 119 es una meditación sobre las ventajas practicas obtenidas al leer y entender la palabra de Dios.

  • Me hace sentir agradecido (v.7)
  • Me insta a vivir una vida pura (v.9)
  • Me disuade del pecado y la tentación (v.11)
  • Me hace entender las promesas y planes de Dios (v. 18)
  • Me aconseja sabiamente en las decisiones de la vida (v. 24)
  • Me da esperanzas cuando estoy decaído (v. 25)
  • Me da fuerza para obedecer a Dios (v. 32)
  • Me consuela en la aflicción (v. 50)
  • Ensancha mi juicio y discernimiento en las circunstancias de la vida (v.66)
  • Me ayuda a mantenerme firme cuando otros me calumnian o hablan falsedades acerca de mi (v. 69)
  • Me insta a retraerme de hacer cosas que después lamentare y me avergonzaría de haberlas hecho (v. 80)
  • Me da entendimiento y sabiduría superiores a mis anos de experiencia (v.99)
  • Me guía en las decisiones (v. 105)
  • Me capacita para hacer lo que es justo (v. 112)
  • Me proporciona paz en la adversidad (v. 165)

Para hacer la voluntad de Dios hay que conocerla; uno de los medios mas importantes para conocerla es la palabra de Dios (la Biblia). Ese conocimiento se obtiene mediante su lectura con entendimiento, una forma efectiva es pedirle a quien a inspiro (al Espíritu Santo) que nos ayude a entenderla.

Para que sea mas efectiva: cuarto preguntas nos ayudaran a cosechar lo máximo de su lectura y estudio:

  1. ¿Qué entiendo de lo que quiere decir esto?
  2. ¿Qué me pide Dios que estoy dispuesto a hacer?
  3. ¿Qué desearía entender mejor?
  4. ¿Qué me pide Dios que me resulta difícil aplicar en mi vida?

Lo importante de su meditación: la es un medio importante de acercarnos en nuestra intimidad con Dios. De hecho, el Señor advirtió que es fundamental para obtener éxito. A Josué, el líder del pueblo escogido le dijo:

Josué 1:8 – Nunca se apartara de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditaras en el, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en El esta escrito; porque entonces hartas prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

Meditar en la palabra de Dios decir que asimilamos sus enseñanzas como alimento a nuestro espíritu. Así que con nuestra mente y el corazón debemos “masticar” bien la palabra de Dios, asimilarla y tenerla como de suma importancia para nuestro comportamiento, permitir que la palabra de Dios sea parte activa de nuestro cotidiano vivir.

La memorización: al memorizar la palabra de Dios constantemente guardamos sus pensamientos. Normalmente requiere de esfuerzo memorizar las escrituras, pero una vez que han sido grabadas en la mente, se convierten el algo permanente, difícil de olvidar. Por ejemplo, cuando tenemos que tomar una decisión importante, el Espíritu Santo puede hacer recordar un pasaje memorizado que apoya nuestra decisión. En consecuencia, podemos actuar sin demora y con mayor sentido de confianza.

 

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Tony López Autor