La Ley de la Siembra y Cosecha

La Ley de Siembra y Cosecha

Si deseamos saber cuál es la forma que Dios opera, debemos de ir al lugar donde todo dio inició, al Génesis.  Al tercer día de la creación, Dios establece la manera que se ha de producir y multiplicar las cosas.  Así lo narra la palabra en Génesis 1:11,12: “Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.  Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.”

Debemos de entender que Dios no entrega frutos, entrega semillas que desarrollan árboles que producen más fruto y más semillas. Este es un principio muy importante y poderoso.  Una semilla tiene el potencial de Dios y tiene el poder de multiplicarse.

En Gálatas 6:8 dice: “Todo lo que el hombre sembrare”. No importa de quién se trate; tal cual sea vuestra siembra, tal cual será vuestra cosecha. Si siembras malas hierbas en primavera, no puedes esperar recoger trigo en la cosecha. Este principio es tan claro como práctico. Está ilustrado y establecido en la Escritura y es demostrado por la experiencia de todos los días.

Este es el poder de la siembra.  ¿Quieres saber cuán buena es tu cosecha? Analiza lo que estas sembrando.  Muchos buscan recibir, pero pocos se esfuerzan por dar. No podrás recibir, si antes no has sembrado.  En Gálatas 6:7 lo expresa de esta manera: “No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra”.

Aquí algunos puntos que podemos extraer de este principio de la siembra y cosecha:

  • La calidad de la tierra determina la calidad de tu semilla.
  • La calidad de tu semilla determina la calidad de tu cosecha.
  • Tu puedes crear con tu semilla lo que no puedes comprar con tu dinero.
  • Todos tenemos la semilla de Dios por dentro.
  • Una cosa es plantado y otra es estar enterado.
  • Dios te plantó, porque el desea ver frutos en tu vida y al ser plantado la vida de Cristo crecerá y florecerá.
  • El que siembra sabe que va a cosechar.
  • Dios da semilla al que siembra.
  • Dios multiplica la semilla que se siembra.
  • Cosecharás en tiempo y fuera de tiempo.
  • Jesús dijo que es mejor dar que recibir.
  • Siempre debemos de dar algo, antes de recibir a cambio.  Es una ley, la ley de la Siembra y la Cosecha. Siembra algo en alguna persona y regresará multiplicado. Siembra algo bueno y recibirás esto multiplicado.
  • La cantidad que siembres es lo que cosecharás
  • La semilla está predestinada a ser sembrada.
  • Dentro de ti está la semilla y estás hecho para multiplicarte naturalmente.

El hombre es una semilla que debe ser sembrado en un buen terreno para producir, va a crecer en todo terreno, pero sólo en terreno fértil va a producir. El problema de la semilla es que no  ha sido sembrada o no ha sido sembrada en el lugar correcto.  Lo que tú tienes hoy, es suficiente para crear cualquier cosa que se te haya prometido. Entiende que las circunstancias de la vida no vienen para matarte sino para posicionarte.   Sé buen mayordomo de tu tiempo e incluye a Dios en tus planes. Recuerda que se cosecha, lo que se siembra.

Estos versos bíblicos te mostrarán que Dios constantemente está haciendo referencia a este principio de la siembra y cosecha:

2 Corintios 9:6-8,10-11 El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.  Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.  Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;  Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera “tierra sembrada”, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

Mateo 13:1-9, 18-23 La Parábola del Sembrador y su Explicación.

Gálatas 6:7-8 No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.  Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

Génesis 1:28  Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Otros versos que muestran que a través de toda la palabra Dios siempre ha estado haciendo referencia al principio de la siembra y cosecha.

Juan 15:1-2, 7-8 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.  Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.  Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.  En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

Isaías 55:10-11 Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,  así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

1 Corintios 3:5-9 ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

Génesis 3:17-19 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

Salmos 1:3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.

Isaías 61:11 Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su semilla, así Jehová el Señor hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones.

Juan 12:24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.

Este principio es tan poderoso que en Génesis 22:18 hace referencia a él “En tu simiente “semilla” serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz”.  Hasta este punto debes de estar viendo como Dios ha estado utilizando este principio a través de toda la historia para llevar su mensaje.  Lo interesante es que muchas personas que escriben libros hacen referencia a este principio de la siembra y cosecha.  Es como si Dios nos estuviese hablando por todos lados.

Les dejo con este pensamiento del libro: Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva de Steven Covey:

“Los hábitos forman nuestro carácter.  Siembra un pensamiento y cosecharás una acción.   Siembra una acción y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter.  Siembra un carácter y cosecharás un destino.”

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Tony López Autor