La Verdad Sobre El Perdón

La Verdad Sobre El Perdón

El deseo es colocar el perdón en su justa perspectiva.  Muchas cosas se dicen y se enseñan acerca del perdón.  En ocasiones se utiliza el perdón para reparar un asunto, ejercer manipulación o para escapar de alguna responsabilidad.

Aquí algunos significados sobre el perdón:

Según Wikipedia, el perdón es disculpar a otro por una acción considerada como ofensa, renunciando eventualmente a vengarse, o reclamar un justo castigo o restitución, optando por no tener en cuenta la ofensa en el futuro, de modo que las relaciones entre ofensor perdonado y ofendido perdonante no queden mas o menos afectadas.

En el sitio web Definicion.DEel perdón es la acción de perdonar, un verbo que hace referencia a solicitar u otorgar a alguien la remisión de una obligación o una falta. Antes del momento del perdón, la persona que lo solicita debe estar arrepentida, mientras que el perjudicado por la falta tiene que estar dispuesto a dejar el problema atrás.

Podemos ver varios puntos interesantes, en primer lugar, para que ocurra el perdón deben de haber dos partes envueltas los cuales son el ofensor y el ofendido.  En segundo lugar, cada parte tiene una responsabilidad que cumplir para que efectúe el perdón.

Una de las cosas que se enseña culturalmente es que si hiciste algo que pidas perdón, pero las personas han utilizado esto para evadir su responsabilidad.

Es muy importante dejar claro que una cosa es el perdón de una ofensa entre hermanos y otra cosa es el perdón de pecados contra Dios, aunque ambas están conectadas.   En este escrito, nos referimos al perdón de la ofensa entre hermanos.  Para Dios este perdón entre hermanos es muy importante y lo sabemos cuando leemos la escritura:

«Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto. Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.»

1 Juan 4:20-21

Cuando leemos la Biblia vemos que Jesús sobre aborda el tema del perdón.  La manera que Jesús habla sobre el perdón es directa.  Para Jesús el tema del perdón es muy serio y ambas partes tienen una responsabilidad.  Veamos algunas citas que Jesús habla sobre el perdón.

El llamado siempre ha sido que el ofendido, perdone la ofensa.  Hay cosas que no están en nuestro control.  No podemos controlar que la persona que nos ofende, reaccione de la manera debida, pero si podemos perdonar.  El llamado no es a pedir perdón, sino en perdonar.

Como parte de la oración modelo, dijo: «Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores… Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.»

– Mateo 6:12, 14-15

«Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.»

-Marcos 11:25

Ahora, Jesús también enseña como debemos hacer con aquella persona que ha ofendido.  La persona que hizo la ofensa, hizo un daño y debe reparar ese daño.   Las cosas no se solucionan yendo a un lugar a pedir perdón.  Si buscas en la Biblia, Jesús nunca dijo que fueras a pedir perdón.  Jesús dijo que se debía reparar el daño producido por la ofensa.

Jesús explica detalladamente, como se debe trabajar el caso de la ofensa.  Él explica los pasos que se deben seguir y también dice como debemos de accionar con la persona que no desea reparar el daño de la ofensa.

«Si un creyente peca contra ti, háblale en privado y hazle ver su falta. Si te escucha y confiesa el pecado, has recuperado a esa persona; pero si no te hace caso, toma a uno o dos más contigo y vuelve a hablarle, para que los dos o tres testigos puedan confirmar todo lo que digas. Si aun así la persona se niega a escuchar, lleva el caso ante la iglesia. Luego, si la persona no acepta la decisión de la iglesia, trata a esa persona como a un pagano o como a un corrupto cobrador de impuestos.»

-Mateo 18:15-17 (NTV)

Jesús vuelve y menciona la responsabilidad que tiene el ofensor de reparar la situación y pagar por el daño que hizo.  Como vez, no dice que pida perdón, hace énfasis que repare el daño y que llegue a un acuerdo para que se solucione la situación.  Jesús pone esta situación como prioridad sobre la oración.  Para Jesús es más importante que se reparen las relaciones entre hermanos que cumplir con una liturgia religiosa.

«Por lo tanto, si presentas una ofrenda en el altar del templo y de pronto recuerdas que alguien tiene algo contra ti,  deja la ofrenda allí en el altar. Anda y reconcíliate con esa persona. Luego ven y presenta tu ofrenda a Dios.  Cuando vayas camino al juicio con tu adversario, resuelvan rápidamente las diferencias. De no ser así, el que te acusa podría entregarte al juez, quien te entregará a un oficial y te meterán en la cárcel.  Si eso sucede, te aseguro que no te pondrán en libertad hasta que hayas pagado el último centavo.»

– Mateo 5:23-26

Cuando Jesús menciona «hasta que hayas pagado el último centavo», nos hace entender que para él es muy importante que el ofensor restituya el daño que hizo.  Esto no es algo nuevo, desde el principio Dios siempre ha enfatizado en que el ofensor debe restituir el daño.

«Deberá confesar su pecado, restituir completamente el daño hecho más un veinte por ciento adicional y darlo a la persona que perjudicó.»

– Números 5:7 NTV

De esta manera, Dios explica como una persona realmente se arrepiente de algo que hizo y restituye el daño que hizo:

«Por ejemplo, podrían devolverle la garantía a un deudor, restituir lo que habían robado y obedecer mis leyes que dan vida dejando de hacer lo malo; si así lo hacen, entonces de cierto vivirán y no morirán.»

– Ezequiel 33:15

En la historia que muchos conocen de Zaqueo, muestra un gran ejemplo de una persona que está arrepentida de todo el daño que ha hecho, la acción para reparar el daño y el resultado de dichas acciones.  Veamos lo que ocurrió:

«Zaqueo bajó rápidamente y, lleno de entusiasmo y alegría, llevó a Jesús a su casa; pero la gente estaba disgustada, y murmuraba: Fue a hospedarse en la casa de un pecador de mala fama.

Mientras tanto, Zaqueo se puso de pie delante del Señor y dijo:

—Señor, daré la mitad de mi riqueza a los pobres y, si estafé a alguien con sus impuestos, le devolveré cuatro veces más.

Jesús respondió:

La salvación ha venido hoy a esta casa, porque este hombre ha demostrado ser un verdadero hijo de Abraham. Pues el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar a los que están perdidos.»

– Lucas 19:6-10

Una vez que Zaqueo se arrepintió, hizo una demostración de su arrepentimiento al dar lo que necesitaban los pobres para restituir el daño y dio adicional para reparar el daño producido por sus ofensas.  Fue entonces que Jesús en respuesta dice que hoy ha llegado salvación (sanidad, restauración) para esta casa, por causa de la demostración que ha hecho Zaqueo.

La religión ha hecho que muchas de las cosas que Dios nos ha hablado, se pasen por alto.  No necesitamos dar mucha explicación sobre un tema que Dios mismo se ha tomado el tiempo para enseñarnos.

Para cerrar, el ofendido debe perdonar al que lo ofendió.  El ofensor debe restaurar y restituir todo el daño que hizo.  Deben de haber demostraciones del arrepentimiento de lo contrario es solo remordimiento y cargo de conciencia.  Recuerda que la palabra arrepentimiento es METANOIA, lo que significa un cambio de mentalidad y un cambio de dirección a las acciones que antes se realizaban.

¡Un abrazo y muchas bendiciones para ti!

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Tony López Autor