Liderazgo vs Gobierno I

Liderazgo vs Gobierno

Una de las tantas palabras que podríamos encontrar en la biblia y muy cercano al “original”, la palabra “líder” no sería una de ellas. La palabra líder que aunque pudiera aparecer en algunas de las otras versiones más modernas como sinónimo para “guía” es una palabra que llegó para el siglo XXI y es totalmente humana y haciendo de esta palabra una difícil y sensitiva de explicar desde un punto de vista “cristiano” o como le deseemos llamar, ya que muchas de las cualidades y actividades propias que realizamos en la vida de algunas de las llamadas iglesias solo están enfocadas y enmarcadas en potencializar primero las destrezas y habilidades humanas como un catalizador para crear lideres, y muy pocas veces se apela primero a la naturaleza misma de Dios como la fuente que origina y potencializa dicha acción, característica, rasgos y cualidades de un verdadero líder según Dios, en la cual expresaremos luego de maneras diferentes según el don.

Liderazgo y gobierno aunque son dos expresiones muy parecidas, son acciones que encierran actividades y naturalezas totalmente diferentes. Aunque podamos encontrar muchos versículos bíblicos que de forma retórica y alegórica podríamos utilizar para describir algunos de los rasgos y cualidades que debería tener un verdadero líder, lo cierto es que la palabra “líder” más que una palabra lineal y humana que encontramos en los libros, es una naturaleza y acción divina cuando el gobierno absoluto y potencializado de Dios va primero.

“Cuando un orden de alguna cosa es alterado también el resultado final lo será”.

El “liderazgo” no lo da Dios, ya que liderazgo es un regalo que nos dan las personas, del cual día a día aprendemos, nos entrenamos y capacitamos. En cambio, “gobierno”, como don divino, es la naturaleza misma de Cristo en nosotros. Una se aprende, la otra se imparte.

¡No fuimos llamado solo a influenciar, fuimos llamados primero a gobernar!

Ser solo influyentes es el nivel más precario del verdadero liderazgo según el orden establecido por Dios, en cambio, cuando gobernamos según Dios esto también incluirá influenciar de manera positiva y ser de aporte y de crecimiento a las demás personas, sin alterar el orden, porque ahora no nos seguirán a nosotros, sino al Cristo que portamos dentro de nosotros, quien nos pondrá en favor y gracia con los demás, ya sea, para liderar o ser liderados.

Continuará…

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