Mayordomía

Mayordomía

1 Corintios 4:1 – Así, pues, tengamos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.

Muchas veces, la forma como manejamos nuestra vida es un reflejo de nuestra Conexión con Dios. Cuando esa conexión existe nos esforzamos por administrar bien lo que tenemos. A lo largo de nuestra vida recibimos cosas materiales y espirituales. Dios esta interesado en que nosotros utilicemos de forma correcta todo lo que nos da. Desea que esas cosas nos bendigan y no que nos afecten. Que nos den libertad y no que nos esclavicen. Recibimos de Dios no solo para ser bendecidos, sino para bendecir. Recibimos para dar, no para amontonar.

Mayordomía

A raves del Antiguo y Nuevo Testamento, vemos ejemplos y enseñanzas relacionadas con la mayordomía. La mayordomía consiste en administrar lo que hemos recibido; se trata de administrar las cosas de otro. Mayordomía no es algo que recibimos de Dios ni de nuestra Iglesia; es nuestra responsabilidad y un estilo de vida.

La mayordomía no es un asunto de salvación, sino de recompensa. La salvación es por la fe en Jesucristo y el arrepentimiento de pecados, pero ser hallados fieles y ser recompensados y galardonados por Dios, si depende de nuestra función como sus mayordomos.

La mayordomía puede variar de un individuo a otro o aun el las diferentes etapas de la vida de uno. O sea, uno puede no estar administrando bien y decidir cambiar, o uno puede haber estado haciéndolo correctamente y descuidarse.

Mayordomo

En el griego, el termino mayordomo viene de la palabra “oikonomos”. La primera parte de este termino (oikos) quiere decir “tener” y la segunda (nomos) “manejar”. Pro lo tanto, un mayordomo es uno encargado de administrar las cosas de otro. No es su dueño, sino su administrador. Es uno que cuida o maneja lo que otro (en este cado Dios) le ha dado. Durante el tiempo en que se escribe el Nuevo Testamento el termino era común; describía la función de cierto tipo de esclavos en quienes sus dueños confiaban. Estos esclavos, que usualmente eran capturados en las batallas, eran muy inteligentes, dotados y podían trabajar como administradores de estado. Tenían una capacidad y potencial para administrar bien lo que se les entregaba.

En el reino de Dios existen buenos y malos mayordomos. Unos recibirán mas de lo que tienen por ser buenos administradores, mientras que a otros le podrá ser quitado aun lo que tienen.

Que triste que alguna gente que no le sirve al Señor cuide y administre mejor que muchos de nosotros lo que tienen.

El Amo

Cuando hablamos de mayordomía nos referimos al mayordomo y al amo. Dios es el amo, nosotros los mayordomos. Sin embargo, el amos de todo, también es el dado; la fuente de donde todo viene. Pero , aunque esto ocurre así, todo sigue siendo suyo. Es un privilegio que El no de cosas y los permita administrarlas. Ha sido así desde la creación del hombre. A Adán también se le dieron cosas para administrar; luego tuvo que enfrentar unas consecuencias por decidir hacer lo que el quiso y no lo que su amo le ordeno. Cuidado que no nos suceda igual a nosotros.

Dios pone cosas en nuestras manos porque sabe que tenemos el potencial para administrarlas bien. El no conoce y sabe nuestras capacidades, pues nos creo. No obstante, es nuestra responsabilidad rendirle cuentas: El es el dueño.

Algunos factores que pueden interferir para que seamos unos buenos mayordomos:

1. El temor o la duda

Mateo 25:24 y 25 – Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: “Señor, yo sabia que eres un hombre duro, que siegas donde no sembraste, y recoges donde no esparciste, y tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; mira, aquí tienes lo que es tuyo.

El sirvo que no administro bien dijo que tuvo temor. A veces dudamos que tengamos la capacidad de manejar bien los recursos que nos han sido dados. Pero recuerde, el dueño sabe que podemos administrarlo bien. Dudamos que es la voluntad del Señor que utilicemos sus recursos para su gloria. El temor nos puede llevar a perder nuestro destino, a no alcanzar lo que Dios quiere y tiene para nosotros.

2. La indiferencia, irresponsabilidad

A veces oramos y anhelamos mas cosas de Dios, pero luego no las utilizamos como debe ser. Lamentablemente en la iglesia cristiana hay mucha gente con dones y deferentes recursos dados por Dios, pero no siempre los utilizamos. Usemos lo que Dios nos da, seamos buenos mayordomos.

Áreas a administrar:

1. El cuerpo

1 Corintios 6:19 – o no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que esta en vosotros , el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

Todo nuestro ser ( espíritu, alma y cuerpo) ha sido creado y pertenece a El. El cuerpo en el que vivimos no es nuestro; el dueño es Dios. Esta consciente de eso? Utiliza su cuerpo para bendecirle a El o para satisfacer sus deseos y necesidades egoístas? Todo lo que hacemos con nuestro cuerpo debe agradar a Dios. Lo que pensamos y lo que decimos, también. El cuerpo es el templo donde habita el Espíritu Santo. Por lo tanto, es un lugar separado, apartado, consagrado para ese fin.

2. Dones espirituales

1 Timoteo 4:14 – No descuides el don espiritual que esta en ti, que te fue conferido por medio de la profecía con la imposición de manos del presbiterio.

Por la gracia de Dios, nos han sido dados regalos espirituales: dones no naturales, sino sobrenaturales, porque son del Espíritu. No lo hemos ganado por nuestras acciones ni intelecto, sino que nos ha sido dados por El. Esos dones nos han sido regalados y depositados para que los utilicemos. No basta con solo tenerlos. Los dones espirituales son para bendecir a otros y glorificar a Dios, no para exaltar al mayordomo (el que los tiene y administra). Si esos dones han sido derramados sobre nosotros y no los utilizamos correctamente y en orden, somos malos mayordomos.

3. Habilidades naturales

Éxodo 35:35 – Los ha llenado de habilidad para hacer toda clase de obra de grabador, de diseñador y de bordador en tela azul, en purpura y e escarlata y en lino fino, y de tejedor; capacitados para toda obra y creadores de diseños.

Nosotros tenemos habilidades o talentos naturales que también nos han sido dados por Dios. Pro lo tanto, debemos utilizarlos y administrarlos bien. Son cosas que están con nosotros desde que nacemos o que tenemos la capacidad para desarrollarlas al pasar el tiempo. Es lo que ocurre con grandes deportistas o músicos talentosos, por mencionar algunos ejemplos.

Si Dios le ha dado determinado talento, utilícelo, para eso lo recibió. A veces no utilizamos lo que tenemos, sin embargo, queremos usar lo que no tenemos. O sea, no administramos lo que nos ha sido dado, porque queremos lo que vemos en otros a nuestro alrededor. Utilice lo que tiene y no envidie lo que no tiene.

4. El tiempo

Salmo 90:12 – Ensenamos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.

Muchos de nosotros nos quejamos de que estamos muy ocupados y atareados con la vida que llevamos (trabajo, ministerio, iglesia, familia). Sin embargo, el problema muy bien podría ser que no administramos bien el tiempo. El tiempo es un regalo de Dios y como tal, también debemos administrarlo correctamente. Debemos utilizarlo sabiamente para poder alcanzar nuestro destino. O sea, es una herramienta para alcanzar buenas cosas y no un yugo para traernos presión o cargas pesadas. Para poder administrar bien el tiempo, como un buen mayordomo, tenemos que disciplinar muchas áreas de nuestra vida. Quiero decir con esto que si somos indisciplinados no podemos manejar bien el tiempo, por el contrario, este nos controlara a nosotros. Par ello, debemos planificar lo que vamos a hacer, como vamos a distribuir y utilizar el tiempo.

5. Cosas materiales

Que bendición que el dueño de todo nos permita tener cosas materiales!; eso no es malo. Lo importante es saber donde tenemos puesto nuestro corazón; debe estar en Dios y no en las cosas que este nos da. Es en el dador no en las pertenencias materiales. No debemos desesperarnos o afanarnos por tener y amontonar cosas que después de todo, son temporeras. Debemos ocuparnos de sembrar en las que serian eternas.

Dios se place en darnos bendiciones materiales. Aunque nos quejamos mucho, realmente recibimos mas de lo que necesitamos. Sin embargo, nosotros debemos administrar y controlar las cosas materiales y no permitir que estas nos controlen a nosotros. Son para bendecirnos y no para esclavizarnos; para administrarlas y no para que ellas nos administren a nosotros. O sea, debemos dominar lo que tenemos y no ser dominados por nuestra posesiones.

6. Dinero

Deuteronomio 8:18 – Mas acuérdate del Señor tu Dios, porque El es el que te da poder para hacer riquezas, a fin de confirmar su pacto, el cual juro a tus padres como en este día.

Es bueno que sepamos que Jesús hablo mas de dinero que de algún otro tema. A Dios no le interesa su dinero, sino su corazón. El es el dueño de todo, incluyendo el dinero o cualquier fuete de valor adquisitivo. A El le agrada darnos cosas, entre ellas el dinero. Sin embargo, el dinero que tenemos no nos pertenece, es del amo; nosotros somos mayordomos. Si realmente estuviésemos conscientes de esto, seria mas fácil dar, bendecir y desprendernos del dinero. Recuerde que recibimos para administrar y parte de estas funciones como administradores es dar; devolver a Dios y dar a otros.

Un buen mayordomo no tiene problemas ni luchas para ofrendar y diezmar en su iglesia. Lo hace con gozo para cumplir las ordenanzas de Dios y no por hacer un rito religioso. Esto, porque esta consciente que nada es suyo, sino que administra lo que se le da. Se compromete con las cosas que en realidad lo ameritan, con las que son eternas. Cuando uno tiene Conexión con Dios, ofrenda y diezma en la iglesia en la que el Señor le ha colocado.

7. Diezmo

Malaquías 3:8 – “Robara el hombre de Dios? Pues vosotros me estáis robando. Pero decís: “En que hemos robado?” En los diezmos y en las ofrendas”.

El diezmo (o el 10%) de lo que tenemos no pertenece al hombre sino a Dios. Es por eso que la escritura ates mencionada, dice que robamos al Señor cuando no diezmamos.

El termino “diezmo” se traduce de la palabra hebrea (maser) y la griega (deka) que significa una decima parte, o dar un decima parte de algo. En el Antiguo Testamento se consideraba el diezmo de la producción, del rebaño o manada como un acto de adoración a Dios para mantener el santuario y al sacerdote. Es una practica que también se menciona en el Nuevo Testamento y que además es para cada creyente que tenga Conexión con Dios. Ofrecerlo a Dios debe ser algo que hagamos con gozo.

8. Ofrendas

Las ofrendas son diferentes a los diezmos. Ofrendas son un acto voluntario del individuo para dar la cantidad que el Señor le pone en su corazón. La Biblia dice que también debemos dar ofrendas. Sin embargo, cuando lo hacemos debemos sentirnos gozosos de estar sembrando en el reino de Dios. Mas que nuestra ofrenda, a Dios le interesa nuestro corazón, o sea, la actitud que tenemos al ofrendar.

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Tony López Autor