Mitos y Realidades

Mitos y Realidades

“La Iglesia es una sustancia ESPIRITUAL que no puede ser alterado por un acontecimiento NATURAL, pero que su único medio de expresión al mundo es a través del HOMBRE”.

Cuando un orden de alguna cosa es alterado también el resultado final lo será. Entonces tendremos; “al hombre como expresión de la Iglesia en la tierra tratando de explicar y entender algún acontecimiento natural, reclamándole y extorsionando a Dios utilizando cualquier argumento de índole espiritual”.

Esto explicaría como es que muchos creyentes a través de los tiempos han sido capaces de asignarle a cada situación o evento natural de la historia toda clase de profecía, analogía, simbólismo, expresión bíblica sacadas de contexto, textos bíblicos, oraciones y declaraciones fuera de pacto, figurativos etc, etc para poder explicar algún evento de índole social y espiritual que no han podido entender para finalmente y en la mayoría de los casos, terminar acudiendo y apelando a algo del que muy pocos discutiriamos por un asunto de cultura religiosa donde se ha responsabilizado al hombre de tener aquello de lo que no se les fue dada la facultad de producir y generar porque es solo don de Dios llamada “la fe”.

El asunto es que La fe no es sinónimo de creer, incluso la misma Biblia dice que los “demonios” tambien creen. La fe tampoco es el ejercicio mental o místico de esperar algo con muchos deseos y fervor para que suceda y peor si a esto le sumamos que la palabra “fe” como la conocemos y hemos entendendido hasta ahora tampoco aparece escrita en el “Original” pero este no es mi punto.

Amados el plan eterno de Dios es perfecto y es la manifestación de Su hijo a través de un hombre en toda la tierra, eso no ha cambiado ni cambiará. Tenemos que estar convencidos y seguros de que Él es soberano y tiene el control de todo lo que sucede en el universo sea que entendamos o no. No hay problema en sentir miedo porque el miedo es un impulso o reacción química que produce nuestro cuerpo naturalmente en defensa y sobrevivencia pero nunca sinónimo de no tener “fe” en Dios. Más sin envargo, para ser fiel y obediente a Dios, primero incluirá ser fiel y obediente a nuestras autoridades y leyes terrenales y como Jesús con los diez leprosos (…los cuales se pararon de “lejos”…) donde primero se prioriza el respeto social, para luego ser visto el milagro.

Dr. William Torres

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