Renovando Nuestra Mente

Renovando Nuestra Mente

La única forma ser transformados es renovando nuestra mente, entonces podremos comprobar la voluntad de Dios.

Efesios 4:23 “y renovaos en el espíritu de vuestra mente,”

Romanos 12:2 “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.”

La pregunta sería, ¿Cómo renuevas tu mente?

Ama a Dios con Toda Tu Mente

San Lucas 10:27 —”Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente“, y: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.”

El salmista describe los pensamientos de Dios y expresa que son preciosos y son muchos, y que mientras más los piensas, más se multiplican, o sea, que no vas a poder dejar de pensar, lo que Dios piensa una vez logras comenzar a pensarlos.

Salmos 139:17-18 “¡Cuán preciosos, oh Dios, me son tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos!  Si me propusiera contarlos,  sumarían más que los granos de arena.  Y si terminara de hacerlo, aún estaría a tu lado.”

Alinea Tus Pensamientos

El hombre debe alinear sus pensamientos a los pensamientos de Dios, ya que son muy distantes y van en dirección opuesta a la voluntad de Dios.

Isaías 55: 7-9 “Que abandone el malvado su camino,  y el perverso sus pensamientos.   Que se vuelva al Señor, a nuestro Dios,  que es generoso para perdonar,  y de él recibirá misericordia.  Porque mis pensamientos no son los de ustedes,  ni sus caminos son los míos —afirma el Señor—.  Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes;  ¡más altos que los cielos sobre la tierra! “

La escritura nos revela que tenemos la mente de Cristo y que somos capaces de tener los pensamientos de Dios en nosotros y podemos alinear nuestros pensamientos con su voluntad. Solamente aquellos que se dejan enseñar por el Espíritu, son los que podrán entender las verdades expresadas por Dios y podrán hacer la voluntad de Dios.

1 Corintios 2:16 “Nosotros, por nuestra parte, tenemos la mente de Cristo.”

1 Corintios 2:13-14 “Esto es precisamente de lo que hablamos, no con las palabras que enseña la sabiduría humana sino con las que enseña el Espíritu, de modo que expresamos verdades espirituales en términos espirituales. El que no tiene el Espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo, porque hay que discernirlo espiritualmente.”

Es necesario pensar en todo lo que es agradable y proviene de Dios, o sea, pensamientos de Dios. Debemos fijar nuestros pensamientos en lo que el Espíritu desea, porque esta mentalidad produce vida y paz.

Proverbios 23:7 “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.”

Romanos 8:5-8 “Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios.

Si el consejo de Dios a Josué en el antiguo pacto que era sombra, era que meditara en la ley, imagínate ahora que es la esencia misma de las cosas.

Josué 1:8Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito.

Pablo nos recomienda pensar en todo aquello que nos añade algo positivo a nuestras vidas. Nuestro centro de atracción y la base de nuestros pensamientos debe ser Cristo.

Filipenses 4:8 “Por último, hermanos, consideren bien (toma tiempo para pensar) todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.”

Colosenses 2:2-3 “Quiero que lo sepan para que cobren ánimo, permanezcan unidos por amor, y tengan toda la riqueza que proviene de la convicción y del entendimiento. Así conocerán el misterio de Dios, es decir, a Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.”

El apóstol Pablo nos da una gran enseñanza de cómo debemos de pensar.

Filipenses 3:7:19 “Sin embargo, todo aquello que para mí era ganancia, ahora lo considero pérdida por causa de Cristo.   Es más, todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo he perdido todo, y lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo y encontrarme unido a él. No quiero mi propia justicia que procede de la ley, sino la que se obtiene mediante la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios, basada en la fe.

Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte. Así espero alcanzar la resurrección de entre los muertos.

No es que ya lo haya conseguido todo, o que ya sea perfecto. Sin embargo, sigo adelante esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Jesús me alcanzó a mí. Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús.

Así que, ¡escuchen los perfectos! Todos debemos tener este modo de pensar. Y si en algo piensan de forma diferente, Dios les hará ver esto también. En todo caso, vivamos de acuerdo con lo que ya hemos alcanzado.

Hermanos, sigan todos mi ejemplo, y fíjense en los que se comportan conforme al modelo que les hemos dado. Como les he dicho a menudo, y ahora lo repito hasta con lágrimas, muchos se comportan como enemigos de la cruz de Cristo. Su destino es la destrucción, adoran al dios de sus propios deseos y se enorgullecen de lo que es su vergüenza. Sólo piensan en lo terrenal.

Fuente: Bendecidos Por Un Pacto

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Tony López Autor